Antes de ganar más, date permiso para ganar más
En la Fase 1 trabajaste tus creencias y hábitos para cuidar lo que ya tienes. Ahora entrenamos otro músculo: tus ingresos. Hay un límite para lo que puedes recortar, pero mucho más espacio para lo que puedes generar.
Ya conoces la idea del termostato financiero: un nivel de plata que tus creencias sienten como «normal» para ti. Con los ingresos se nota muy claro. Muchas personas capaces se quedan años ganando lo mismo no por falta de talento, sino porque ganar más les incomoda: aparece la culpa, el miedo al qué dirán o la sensación de no estar a la altura.
Señales de que tu termostato está bajo
- Te cuesta decir tu tarifa o tu pretensión de sueldo sin justificarte.
- Le haces «precio de amigo» a casi todo el mundo.
- Cuando te ofrecen algo mejor pagado, piensas «todavía no estoy a la altura».
- Sientes que pedir un aumento es no valorar lo que ya tienes.
Subir el termostato de a un grado
Un termostato no se cambia de 15 a 30 grados de un golpe: se sube de a un grado. Con los ingresos es igual. No se trata de pasar mañana a cobrar el doble, sino de darte permiso para el siguiente escalón y sostenerlo.
Ejemplo: si hoy ganas $900.000 líquidos, tu siguiente escalón puede ser $1.000.000. Cien mil pesos más al mes no te cambian la vida, pero te demuestran que el techo se puede mover. Y cuando lo mueves una vez, la segunda cuesta menos.
En esta rutina vas a trabajar ese escalón por tres caminos: lo que ya sabes hacer, lo que cobras y un ingreso extra pequeño que puedas sostener.